La vida del padre moderno

Aquí estoy de nuevo, en este blog que ya casi se podría considerar de publicación trimestral, para decir que sigo vivo (que no es poco) y que no he olvidado mi espejo, aunque eso si, no he encontrado muchas ocasiones para mirarlo.

Jacobo ya nació. El 3 de octubre a las 10:00 de la mañana.  Nació con una cabeza de tipo “Alien”, amelonizada exprofeso para salir por ese estrecho

ejemplo de cabeza de alien

ejemplo de cabeza de alien

pero superdilatado conducto que, demostrando la condición paradójica de la existencia humana y de la ley de la acción-reacción, provocó tanto dolor a la madre en su salida como placer a la entrada.

Nació sano y lloró tal como explicó Shakespeare. Pesó 3.200 gr y ostentó en su llegada al mundo unos cojones de proporciones bíblicas que nada tendrían que envidar a los ampliamente famosos órganos reproductores de la progenie archidonesca, que por desgracia para nuestro orgullo parental no eran tal, sino una acumulación de líquidos muy frecuentes en los neonatos. Come mucho, esta muy gordo y le queremos mucho.

Por lo demas he de añadir que la canción es la misma desde hace milenios: el niño no solo llora porque tenga hambre, sino porque básicamente es lo único que sabe hacer. Y tiene que hacer algo. Es un llanto estridente, cansino y duradero. No sirve de nada tu pelotita anti-stress. El único uso que se te ocurre es incrustárselo en la boca para que si al menos no se calle, amortigüe su sonido.

Quizá alguien se pregunte ¿estará hablando en serio? ¡es su propio hijo! Estoy hablando completamente en serio. En esos momentos, que pueden abarcar fácilmente 26 horas al dia durante las primeras semanas, el hecho de que ese ser frágil e improductivo sea tu hijo solo es una cualidad irrelevante que no aporta ninguna solución a la ira y la desesperación que invade cada esquina de tu cuerpo. La angustiosa espera que supone la esperanza de que en algún momento, tarde o temprano se dormirá, solo es comparable a la que padecí esperando los estrenos en el cine de las películas del señor de los anillos. Y eso que lo digo yo, el padre, que afortunadamente está privado de ciertas y agotadoras funciones y queda relegado a la cómoda pero impotente posición de observar el espectáculo del tan conocido vínculo madre-hijo. Y mejor que sea así, pues ella es mas paciente que yo para estos menesteres.

Una de las primeras conclusiones a la que llegas es en realidad la confirmación de un hecho constatado, de una circunstancia bien sabida por todos pero solo superficialmente: Un bebe es un ser humano incompleto. Dios, si existe, es un chaupuzas de tomo y lomo. Salimos sin terminar. Pero no como se quedan sin terminar los pisos de protección oficial, que les falta un poco de pintura por allí, el baño sin embaldosar,o unas grietas de 4cm en una de las vigas principales del edificio porque las hicieron con yeso en vez de hormigón para ahorrar costes. Un bebé nace sin terminar de la misma forma que esta sin terminar el Sagrado Corazón de Barcelona. Y mi abuela siempre decia: lo que mal empieza mal acaba. Como dijo Perich, Dios hizo todo un universo en seis dias, con tantas prisas así ha quedado.

Un mes y medio después la cosa ha mejorado un poco. Ha pasado de muy mala a mala standard. Ahora hay muchos momentos en los que el bebé hasta se ríe, se empieza a percibir reacciones a estímulos primarios y poco a poco va desapareciendo esa sensación de tener en tus brazos un animal para comenzar a ver una futura persona. Sigue comiendo mas o menos a la misma frecuencia,  pero la dinámica es  la misma: sigues disfrutando como agua de mayo los períodos en los que el chico duerme. La diferencia reside en que cuando está despierto lo disfrutas mucho mas. Es asombroso como una situacion en la que un ser vivo tiene una total dependencia de ti, se invierte sin darte cuenta, siendo tu el que depende totalmente del consentimiento del bebe para realizar hasta la mas simple de las tareas. Incluída la de poder ver una película sin pausas, cosa que en mi situacion es como quitarle los esteroides la bici a un ciclista.

Pensareis que esto es una opinión sesgada, pesimista. Pero nada mas lejos de realidad. En realidad estoy siendo extremedamente positivo. Un padre es consciente de que estos estadíos son difíciles de llevar y que es un precio a pagar y un esfuerzo que a largo plazo se vera recompensado. O no.

Las perspectivas no son muy alentadoras: Cuando el bebe acabe su etapa de gases y malas digestiones empezará el crecimiento de los dientes. Cuando vaya a la guarderia empezará a coger todo tipo de enfermedades. Cuando empiece a andar querrá coger todo lo que esté al alcance de su mano y probablemente lo conseguirá.  Y lo que es aun peor, querrá averiguar que sabor tiene. Por mucho que deseas que tu hijo se calle y te de un tiempo breve de tranquilidad, después de todo lo que has pasado, no te hace mucha gracia que se muera porque le pega un lametazo a las pilas del mando a distancia. En cualquier caso, por mucho miedo que tengas al impredecible futuro, estas deseando con impaciencia que el niño comience a hablar y aprenda y duerma 10 horas seguidas, y porque no decirlo, te deje echar un polvo con su madre.

¿Y yo? ¿Cómo me ha afectado esto? A pesar de lo que pueda parecer, lo llevo bastante bien. Como era de prever ahora duermo menos y mal, aunque peor lo está pasando la madre. La tediosa rutina ha amordazado una creatividad que se alimenta de la espontaneidad y ese es mi primer pretexto para no actualizar el blog o no usar mi cámara de video. Gozo de menos tiempo libre y éste queda muy limitado en su uso ya que cuando el niño llora o se queja, requiere tu atención, y si esta tranquilo y gracioso simplemente se la regalas. Las energías quedan muy mermadas: la mayoría de las veces no encuentras tiempo para hacer algo que quieres hacer y cuando lo tienes, ya has perdido las fuerzas para hacerlo. En esta tesitura, un placer prosaico y adictivo como la PlayStation 3 pasa a ser casi la piedra angular de tu entretenimiento casero. Nadie dijo que sería fácil y pago el precio con mucho gusto. Nada de las imundicias que he escrito aquí es comparable con el placer de ver sonreír a tu hijo mientras te comportas como un estúpido delante de sus narices. Aunque bien es cierto que escribir sobre ello no es tan divertido ni psicoterapútico.

Aun es muy pequeño y se entera de mas bien poco, pero progresivamente, dia a dia, hora a hora, vas notando sus progresos, que a diferencia del resto de mascotas, no tienen fin conocido. Intentas evocar recuerdos de tu infancia, intentas recordar que pasaba por tu mente cuando eras tan pequeño para así poder entender mejor a tu hijo, pero apenas puedes recordar nada. Éramos tan pequeños por entonces… A veces me pregunto a mi mismo si no puedo alcanzar esos recuerdos por todos los canutos que me he fumado hasta ahora y que me han robado la memoria. La verdad,  no recuerdo si antes de fumar podía recordar mi infancia mas temprana.

Te reconfortas sabiendo que criar un hijo es sembrar una semilla de la que se recolectan los frutos a largo plazo y seguramente no seas tu quien lo haga. Pero te engañas a ti mismo. En el fondo eres consciente de que despues de todo, cuando el crio sea ya un hombre y goze del regalo de la vida, cuando disfrute de su primer orgasmo o de su primera fiesta o de ese sueño tan especial que por fin se ha hecho realidad, es muy poco probable que se acuerde de ti y te de las gracias. Mas bien al contrario. Solo se acordará de tí cuando la vida le parezca una miseria. Cuando se halla roto la pierna o le haya dejado la novia o cuando tenga alguna de esas depresiones en las que estar vivo ya no es tan buena idea, solo entonces se acordará de ti. Tu calidad como padre, si hay alguna escala que lo pueda medir, se verá reflejada en la calidad de la residencia para ancianos en la que te meta.

Esa mezcla de satisfacciones y frustraciones. Es una increíble inversión de tiempo, paciencia y energía. Ese amor del que nació y que nos mantiene juntos… Quizá todo eso lo entienda cuando él sea padre. Aunque es probable que cuando Jacobo sea padre esté pensando en que su propio hijo no agradecerá todo lo que esta haciendo por él y ni falta que hace. Así funcionan las cosas en el ciclo de la vida.

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