Miércoles artístico

Pues bueno estoy yo. Vuelvo con fuerzas. Primero el ajedrez, después un poco de jazz, romántico, una de esas canciones que te traen recuerdos y vaticinios. Y ahora, un batera, para no olvidar que soy un poco friki. Hoy, es un día que huele bien, mientras gano batallas a una hemorroide que me da por el culo, teatro, Caldo Magno, y la esperanza de ver una golondrina… Hoy recitaré a Borges. Que ya era hora.

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Ajedrez, juego de arte.

Ya he regresado de las vacaciones y aunque estoy un poco vaguete con el blog, las últimas sesiones con sociópata al descendiente del chaturanga me han hecho rememorar ciertos hábitos y gustos de cuando era una persona de bien. Así que dedicaré un variado y denso post a ese maravilloso juego del ajedrez, del que ya resumiría también sus virtudes el querido papá de esta bitácora, Borges.

 

 

 

 

 

 

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

 

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?

 

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Un poco de humor…

Como me he quemado un poco con el anterior artículo –Y perdón por la charla, quería solo comentar lo del debate y me extiendo y me extiendo y me extiendo… y mas que me he callado– ahora os pongo un poco de humor. Para empezar, un poco de humor pepero, bastante ingenioso, todo hay que reconocerlo:

Y para finiquitar, la mejor parodia-crítica del panorama político que existe. Cortesía de Les Luthiers (En cuatro partes)

Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

Cuarta parte 

Mamada a la polarización

Hay gente que, a la hora de hablar de política, calificaría de superfluos, porque se quedan en la superficie. La superficie a veces es falsa y a veces es cierta. Pero se caracteriza, porque en la superficie es donde se flota, y como todo lo que flota, lo arrastra el viento. Por ejemplo, los superfluos (los mas avezados) son conscientes de que “el PP aplica una política económica neoliberal” y “el PSOE hace política social” Los menos avezados, opinan, convencidos de ello, que zapatero esta destruyendo españa. O como me pasó con un amigo muy querido: He votado al PP porque Rajoy me ha parecido mas serio. Quizá no sepan exactamente en que consta el neoliberalismo, cosa que hacen igual ambos partidos. Y es cierto que igualar los derechos de los gays con el resto de la gente, es mucho mas social que perseguirlos. Y en gran parte por eso estamos como estamos. Porque nos indigna la pobreza en el mundo, pero rechazamos la triste realidad de que somos sus inevitables cómplices. Porque nos indigna el acceso a la vivienda, pero no intentamos comprender como hemos llegado así. Porque a todos nos gusta vivir bien, como aquel anuncio del coche. Porque cambiamos de móvil cada año, pero llevamos con el mismo sistema democrático tres siglos. Al final llega un momento en que un debate político entre ciudadanos se convierte en una recopilación, una repetición de frases que repiten los medios de comunicación, que repiten los políticos. ¿Periodismo? Yo mas bien lo llamo propaganda.

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