Evidencias

Él estaba en la barra apostado frente a una cerveza. Ella se fijó en él, le atraía. Se preguntó porqué una persona tan atractiva estaba sola bebiendo en un bar. Se acercó y le dijo:

-No pareces el tipo de persona que se va solo a un bar.

-Pues estoy solo en un bar, jodida estúpida.

Recomendaciones

Ned es un tío normal salvo por un pequeño detalle: resucita a los muertos si los toca. Aunque todo poder tiene una contraprestación para mantener el equilibrio en el universo. Si tras un minuto sigue resucitado… alguien de la cercanía debe morir. Y ademas, al resucitado no lo puede volver a tocar jamas o lo matará para siempre…

Pushing Daisies es una comedia producida por Barry Sonnenfeld (Men in black, Ladykillers…) con una estética similar a la de Big Fish o Amelie. Tiene un buen guión, un buen casting y en general esta muy bien hecha. Su mezcla de “magia” comedia y misterio la hacen increiblemente divertida, incluida la historia de amor, que para estas series, ademas de ser un ingrediente indispensable. Acaba de empezar y hay pocos capítulos. Os la recomiendo.

Capítulo uno

Capítulo dos 

No es lo que parece

Amo a la bicicleta como se ama a la mujer. Si la conoces, te puedes llegar a enamorar de ese compendio de virtudes y defectos que la hacen única y especial. Si ese amor es correspondido nace una relación en la que el uno no puede vivir sin el otro y se convierten en piezas indispensables para continuar con sus vidas. Todas son iguales, todas hacen lo mismo, pero al final siempre acabas germinando un aprecio singular por aquella con la que compartes la vida y de la que guardas tantas historias y buenos recuerdos.

Al igual que con las mujeres, hay varias bicicletas a lo largo de una vida. Unas son historias hermosas y placenteras. Otras son agrias y tristes. En ocasiones son duraderas relaciones y otras veces fue solo una tarde de fin de semana. Y como las mujeres, la primera siempre es especial. Con la primera nace un vínculo y un simbolismo. Aprendes a practicar un nuevo deporte que te deja lleno de satisfacción y orgullo al dominar. Y da igual que sea en el parque, en el campo, en la calle o en tu propia casa.

Al principio te fijas en el físico. En su silueta. En su delantera y su trasera. Si sus ruedas tienen la piel de carretera o de campo. En su pose. Pero pronto empiezas a fijarte en los pequeños detalles. Esas manías nimias que tiene como cuando descubres que en el cambio del tercer al cuarto piñón tienes que tener un poco mas de tiempo la palanca accionada porque si no se sale la cadena; o esas muletillas cotidianas como el rítmico sonido del roce de la cadena cuando llevas el plato grande; o ese “click” como si fuese un gemido, cuando fuerzas demasiado la suspensión delantera. Y la tratas con cariño, porque es tuya. La mantienes, la cambias los hábitos para que la monotonía no haga estragos. Si necesita un nuevo complemento, se lo compras, para que sea feliz. La engrasas, la cambias las pastillas de frenos o la regalas un nuevo sillín. Porque en el fondo su felicidad es la tuya.

Sin embargo el machismo continua corroyendo la sociedad y la asociación de bicicletas maltratadas alza el grito al cielo. En un hotel de la ciudad escocesa de Ayr, Robert Stewart practicó sexo con una bicicleta en contra de su voluntad. Y la justicia lo ha incluido en la lista de agresores sexuales.

Cuando leí la noticia recordé que en mi adolescencia experimenté en ese inmenso mundo que es la masturbación. Y exploré formas y formas de sentir placer. Desde rozarme con la sábana (con su consentimiento) a hacerlo bajo el agua o en entre los arbustos del parque, buscando el morbo. En mi salón tenía una minicadena Sanyo cuyos altavoces llevaban dos agujeros para la salida de graves. Uno de ellos era grande y tenía las medidas adecuadas para que encajara mi pene. Cuando me quedaba solo, me ponía una película porno (aquella mítica cinta VHS de cuatro horas que en la pegatina aparecía escrito “concierto de extremoduro” y que contenía “la máquina del sexo”) y cuando alcanzaba el grado necesario de excitación, agarraba mi altavoz y echaba un poco de lubricante a la salida de graves. Me tiraba a mi altavoz mientras éste seguía emitiendo los gemidos y reclamos de los actores de la película. Se podría considerar mi primera vagina artificial. Aunque el altavoz, por ser un objeto inanimado, no podía dar su consentimiento a tan placentera y poco ortodoxa relación sexual. Eso sí, los animales sí pueden dar su consentimiento.

Y me pregunto, ¿Robert estaría enamorado de su bicicleta o solo fue un calentón? Se dice que el sexo sin amor es una masturbación asistida. Y si no hubo amor ni consentimiento, Robert obligó a una bicicleta a practicar sexo violando todas las leyes de la moral y el sentido común. Volvería a cometer uno de esos locos actos que provocan la sobredosis de líbido y que no compartiría con nadie mas, no vaya a ser que le tacharan de chalado y degenerado aunque todo el mundo tenga extravagancias del mismo calibre en su currículum. Incluso es posible que previamente usara la violencia con ella, para someterla. Hoy es un día triste para las bicicletas. Y como maltratador, ahora Robert figurará en esa lista de proscritos ruines a merced del despiadado juicio del público. En la lista no aparecerá el delito, ni nadie se lo cuestionará. “Si esta en esa lista, por algo será” pensarán sus vecinos.

Ahora cuando salga a la calle, las mujeres le mirarán con recelo y le señalarán con el dedo. Quizás con el mismo dedo que horas antes ellas usaron para masturbarse. Y Robert tendrá que apelar a la estupidez humana y alegar: No es lo que parece.

Meme

Noemí me envía este meme, asique no tendré mas remedio que hacerlo. Aunque 8 sean muy pocas…  P

Las normas son las siguientes:

 

A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas. Da igual las que sean, pero que sean 8.
B. Tenéis que escribir esas 8 cosas en vuestro blog y las reglas del juego.
C. Tenéis que seleccionar a 8 personas más e invitarlas a jugar, y anotar sus nombres o el nombre de su blog.
D. No olvidéis dejar un comentario en los blogs respectivos de que han sido invitados a jugar, refiriendo al post de vuestros blogs “EL JUEGO” o “El meme de las 8 cosas”.

Las 8 cosas que comencé y nunca continué…

1.- Tocar la guitarra. Realmente sigo tocando la guitarra. Pero sin tomármelo en serio, no como cuando empecé, ahora es un mero entretenimiento. Ahora la cojo, hago un poco el gilipollas mientras espero a alguna otra cosa y lo dejo. Tengo compuesta alguna tontería, y ahí sigo,  pero no cuido mis guitarras. Dos las tengo sin cuerdas, y otra… bueno. La estoy destrozando sin el uso de la fuerza.

Me echo la bronca yo mismo cuando la cojo y veo que, aun torpes por la falta de ejercicio, los dedos empiezan a bailar por el mástil y mi mente empieza a ver acordes, melodías, arpegios… y el Alejandro musical intenta resucitar por momentos.  En fin, mi voluntad y mis deseos son frágiles. Dejé de tocar la guitarra porque se me estropeó mi multiefectos en la mudanza. Y eso de cambiar de casa y empezar nueva vida… quizá fue la guinda del pastel. Ahora se queda en una de esas cosas que… “retomaré en un futuro” Soy así. No  vale con mi voluntad, necesito a alguien que me espolee, necesito incentivos adicionales.

2.- El graduado escolar. Empecé porque era obligatorio. Y ciertamente guardo muy buenos recuerdos y muchísimas historias de mi etapa académica. Pues en aquella época era todo un personaje. En 5º de primaria llegué a la conclusión (de la que me siento muy orgulloso) que lo que aprendía era para mi beneficio y el de nadie mas y que no tenía que demostrarle a nadie lo que aprendía; dejé de hacer exámenes. Me convertí en autodidacta. Y la verdad. La titulitis quiza sea necesaria, pero paso de eso. Y aquí estoy. No tengo ni el graduado escolar y ni falta que me hace…

3.- “Vivir sin vida” Vivir sin vida, crónica de la soledad. Fue por así decirlo mi proyecto de novela mas ambicioso. Los rusos construyen una máquina de criogenización en unas instalaciones antiradiación en lo profundo de la estepa siberiana para preservar la raza humana (y rusa) en caso de holocausto nuclear. El protagosnista despierta en un futuro indefinido, con amnesia. Y al salir se da cuenta de que no hay ningún otro ser vivo a su alrededor. El holocausto ha ocurrido. El personaje recorrerá la sórdida y solitaria estepa siberiana acompañado únicamente de un antiguo diario, con la esperanza de cruzar el estrecho de bering y encontrar vida en el continente americano… Escribí lento, como hago con las cosas que duran y al final llegue un día y me di cuenta de que ya no me hacia ilusión. De que ya no sentía la historia. No se puede escribir una novela si no crees en ella.

 

En realidad tengo una lista algo grande de proyectos, algunos dejados de lado porque son solo meras ideas y soy demasiado vago como para darles importancia y otras porque… “las retomaré en un futuro”

4.- El gym. Me apunté a un gimnasio y al poco lo dejé. Realmente quería hacer deporte. Pero la mayoría era maquinaria de musculación y paso. El preparador (o como se llame) que había ahí, era un pasota y sabía de preparación física menos que yo. Y la gente en general era de un sesgo que a mí… no me convence, así que no iba a hacer ni amigos.  Y para hacer footing en una máquina, lo hago en un parque.

5.- Miguel y William Una de las películas mas malas que he pagado por ver en los últimos tiempos. No me gusta y lo he hecho en contadas ocasiones. Pero me fui de la sala. Prefería perder el tiempo sin hacer nada que ver esa ofensa al buen gusto.

6.- Profesor de español para extranjeros.  Me saqué el título pensando en que si se me cruzaban los cables y me piraba a un país extranjero, tuviese algo con lo que buscar un trabajo decente y según de que país, demandado. Después extravié todos mis apuntes y juegos y dinámicas y aunque aun conservo cosas en la memoria no lo practiqué mucho. Di clases en un par de ong’s y después no he vuelto a tocar el tema.

7.- Ajedrez Estudié (por supuesto de autodidacta) y llegué a jugar un par de meses como profesional. Creo que con la debida dedicación y tiempo hubiera llegado a ser bueno. Tenía confianza. Un día dejé de jugar. Aun pienso porqué. Supongo que en aquella época no era muy alentadora la idea de pasarme la mitad del día estudiando movimientos de un juego que nadie mas compartía. Era mas atractivo patear el culo de mis colegas al Quake y ganarme la pasta de informático, que es mas fácil.

8.- Memorias de adriano. Se supone que es un buen libro. Y es cierto, esta cojonudamente escrito. No parecía muy ameno y de repente me di cuenta de que llevaba varias páginas leyendo sin enterarme del contenido. Leí de forma mecánica, obligado por mi mismo. Pero no sabia que estaba ocurriendo desde hacia varias paginas. Y como seguramente no estaba ocurriendo nada interesante, dejé el libro. Que coñazo!

Mi postura: Veganismo.

-¿Si fueses un animal, cual serías?

-Ya soy un animal

El sábado pasado, practicando un poco el consumismo por el centro de Madrid, vi un stand de veganos en plena calle preciados con su correspondiente catálogo de panfletos, merchandising y demás parafernalia con una idea en común: No seas un asesino de animales.

Ante esta situación, quería que en este blog quedase reflejada mi postura al respecto.

La primera observación, quizá un poco absurda, es: ¿Porqué se hacen llamar veganos o vegetarianos, cuando en realidad son anti-carnívoros? Ésta gente, que ya se podría considerar todo un movimiento, tiene en resumen estos preceptos: No comas nada que tenga ojos porque eres cómplice de su tortura y asesinato. Come solo productos vegetales o sus derivados.

Hay dos corrientes que yo vea. La del individuo que es que vegetariano y hace su dieta. Y la del activista, que te llama asesino, te “conciencia” acerca del problema y te ofrece las soluciones. Uno vive y deja vivir, se aplica una dieta, quizá en ocasiones por razones de salud mas que de ética y punto pelota. El otro es un activista que no solo cree que hace lo correcto si no que los demás deberían hacerlo también y emprende la noble acción de cambiar el mundo.

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