Condena de amor

Átame, condéname a amarte. Encadéname a tu cama y fustígame con tu lengua. Prívame de libertad, no la necesito en tu cárcel. Haz de tu boca mi castigo. Tus lágrimas: mi correctivo. Que mi mazmorra sea tu vera; escucharte, mi eterna condena. Senténciame a vivir contigo. Hazme esclavo de tus deseos. Enciérrame eternamente. Que tu futuro sea mi hado, y mi tortura, dormir a tu lado.

Amá(rra)me.

Condéname a ser padre, a servirte. Siervo sumiso de tu piel. Mi lengua, engarzada en tu entrepierna. Mi sustento será tu saliva. Tu felicidad, mi pena. Por favor… !Haz realidad mi condena! Y en mi calabozo, soñaré con la libertad privada y miraré estoico a la ventana: Mi luz será tu mirada, tus ojos serán mi cielo. Arrástrame al tribunal de lo perenne (donde mi abogado es la esperanza) y sentenciame: “Te quiero”

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